Cuartel. Poesía. Clemencia Tariffa.

Cuartel  Clemencia Tariffa Cuartel Clemencia Tariffa - Primera edición impresa: 2006. Mesosaurus-Exilio Primera edición virtual: Agosto 11, 2009.  Autorizada por Hernán Vargascarreño [email protected] . Publica: "NTC ... Ediciones virtuales" virtuales " , http://ntc-ediciones-virtuales.blogspot.com/ Otro blog del grupo:  NTC … Nos … Nos Topamos Con … http://ntcblog. http://ntcblog.blogspot.com/ blogspot.com/ [email protected] . Cali, Colombia. - - Más información y detalles sobre la poeta, este libro y sus obras, ver: Cuartel. Poesía. Clemencia Tariffa. http://ntc-libros-de-poesia.blogspot.com/2009_08_11_archive.html - - 2 Cuartel  Clemencia Tariffa - Presentación  Antes de que Clemencia cayera en el delirio y se exiliara un poco poco en la sinr sinraz azón ón,, apab apabul ulla lada da adem además ás por por la epil epileps epsia ia cada cada vez vez más más trau traumá máti tica ca,, lenta lentame ment ntee le fui fui comprando sus poemas -única manera de que me los facilitara- los que fui guardando celosamente al darme cuenta de la facilidad con que los perdía debido a su falta de control sobre sí misma. El motivo no era solamente la amis amista tad d que nos nos empe empezó zó a unir unir desd desdee 1990 1990,, sino sino especialmente la belleza de sus textos, los cuales bien  valía la pena proteger. En dos ocasiones, y sin su permiso, envié algunos textos suyos a dos concursos: el de la revista Koeyú, en Caracas, y el departamental de poesía del Cesar, de donde era oriunda. El fallo del jurado de los dos concursos la dio por ganadora y en Venezuela la revista publicó seis de esos poemas. A Valledupar fue ella misma a recibir el premio, lo gozó durante dos semanas y  regresó a Santa Marta como quien sale de un laberinto iluminado. Luego de la crisis total de Clemencia, sobre todo a raíz de la muer muerte te de Soco Socorro rro,, su abne abnega gada da madr madree –la –la únic únicaa pers persoona en este este mund mundoo que veía eía de ella lla y que la mantenía- logré reunir una parte de los tres libros que siempre llevaba consigo y que borroneaba y corregía cada   vez vez que que podí podía. a. Recu Recuer erdo do sus sus títu título los: s: ¡Que Que viv viva la infidelidad!, País de libélulas y  Cuartel . Siete años hace que los guardo como un fardo solo hecho de bellezas.  Ahora que sus poemas pueden alzar vuelo en la presente edición, no me queda más que el placer de compartirlos con los posibles lectores en honor al recuerdo de haber sido amigo y protector de Clemencia durante un trecho del camino. El tiempo, juez de todo lo terrenal, no me sobresalta porque estoy seguro de que la belleza y la  validez de sus poemas sabrán remontar fácilmente los límites y los senderos que nos son vedados presentir.  Hernán Vargascarreño - 3 Cuartel  Clemencia Tariffa Palabras para el acto de desagravio a la poeta Clemencia Tariffa Hay un poema de Clemencia Tariffa que me llama la atención. Se titula  Misiva. Es un texto a la vez coloquial y  hermético, iluminador y misterioso. Comienza con este magnífico verso: Todos los soles han de ser iguales tanto en las cartas como en las fábulas. Y continúa con lo que, a mi manera de ver, es una incuestionable incuestionable aceptación aceptación de su destino como poeta, una confesión de amor por el oficio y por la vida:  Pues si en realidad existe un dios, él  más que nadie sabe que soy feliz de ser lo que soy, que desde que empecé a hacer arte jamás quise otra cosa diferente. Pienso que es este escueto reconocimiento de su elecció ción por la creación lo que despie pierta mi admiración por este poema, lo que me hace festejarlo. He leído, igualmente, otros textos de Clemencia, y tanto esos como el que he citado, delatan -y en esto quiero hace hacerr énfa énfasi siss- a una una pers person onaa con con una una sens sensib ibil ilid idad ad riquísima y con un pensamiento, sí, difícil si se quiere, pero lúcido. Toda su obra denuncia a una mujer y a un temperamento que nació para crear y no para destruir, para defender la vida antes que la muerte; a una poeta que delira por lo que vale la pena delirar, por el afán de frenesí, por el ansia de asombro, por la necesidad de revelarse tal como es, sin renuncias ni fingimientos. Yo dese deseo, o, hoy, hoy, con con esta estass esca escasa sass pero pero comp compro rome meti tida dass palabras, saludar a la poeta y a sus poemas. Saludar a quien, intuyo, reconoce ante los disparates adversos que le presenta la vida, que el artista nació ante todo para comprender y no para ser comprendido. Y me uno a este acto de desagravio y afecto con la convicción de quien también ha experimentado las dificultades que conlleva, en nuestro país, vivir y escribir. Poeta, un día todos los soles habrán de ser iguales tanto en las cartas como en las fábulas.  Su amiga:  María Mercedes Carranza 4 Cuartel  Clemencia Tariffa - Chantaje Que se alboroten lindas mariposas sobre nuestros cerebros cálidos mientras van los pensamientos que tanto amo chantajeando un país entero,  y por los corredores oscuros se incendien siempre un par de senos pequeños entre sus manos jugosas. 5 Cuartel  Clemencia Tariffa  Vacío En las noches de mis días, maullando, mendigo un trocito de luna. ¿Y qué he conseguido? 6 Cuartel  Clemencia Tariffa Quiero Quiero un decreto inocente con palabras llenas de azúcar. Quiero un amante menos letrado que bese mi espalda, mi ombligo y mi trenza. Quiero un país amando la hierba. Claro que si hay otra imagen -lo digo al hablar dormidaquiero despertar en su poesía o en su alma velluda. 7 Cuartel  Clemencia Tariffa Mayo  Ven a mí hoy día de las flores, que en mi patio han nacido diezdeldías  y se desgajan las granadas, así como en el campo han crecido las lluvias de oro, los azahares y clavellinas.  Ven a mí, hoy día de las flores, que mañana de tanto ahuyentar la primavera quizá no vuelvan a crecer las l as trinitarias. 8 Cuartel  Clemencia Tariffa Brillo Esperanza en la noche, Clemencia intacta, sal en mi sábana dorada. Por favor, no dejes horas en casa ni el reloj que tanto molesta, pues no sería agradable que el amor estuviese contado con agujas. 9 Cuartel  Clemencia Tariffa Calor Después de correr las cortinas no acepto la idea de haber cerrado mis labios, mucho menos haberme enamorado. Los huesos me reclaman: ¿Por qué respiré tanto fuego por este militante del amor? Pero con la misma fuerza  yo sé odiar  y tirar calladamente una flor creando así el dilema necesario entre el sol y la estrella. …no sería honrado amar de otra manera. 10 Cuartel  Clemencia Tariffa  Vigilia Brótame o quémame, enlunémonos hasta la punta del alma, quiébrame bajo las nubes violetas, sin resistencia quiero ser tuya. No permitas que me retire en esta madrugada cuando ya se ha hinchado el pecho  y siento cansado y erecto todo este cuerpo que saboreó las balas. 11 Cuartel  Clemencia Tariffa  Ahora Tómame ahora que aún no tengo peso en los años.  Ahora que tu promesa no es amarga  y la edad, aunque igual, no imagina cobre en el amor para atar la misma barra en el mismo bar.  Ahora que la codicia no ha goteado el corazón fiel.  Ahora cuando aún puedo decir Sí. 12 Cuartel  Clemencia Tariffa Carta de la ansiedad Señora: Cómo haría para decirle que cuando usted está a mi lado  yo quisiera gritarle que de su marido estoy enamorada  y los instintos me van devorando. Señora: por su marido me detuve en dulce sueño para convertirme por momento en fiera. Mas no se preocupe señora: él ni siquiera lo sabe.  Y yo soy incapaz de insinuarle, fue la musa de Shakespeare la que amablemente estuvo enamorada. ¡Ay señora de canción común! Cómo le diría sin ofenderla que usted ya no me inspira respeto ni cuando la miro besando a… su marido;  yo solo aspiro a ser ladrona en ese rico trigal del que usted es dueña -y desde hace rato compróPero si deja de cuidarlo robaré limpiamente su más dorado grano. En mí el resentimiento se va hinchando. Eso sí. No se asuste mi señora si las campanas cambiaron de tono, que no es mi corazón el que está repicando, solamente las agujas que ya no soportan el silencio  y por eso quieren salir del pecho. Disculpe usted, señora. 13 Cuartel  Clemencia Tariffa Paciencia regia Mi sentir está dividido.  Antes era un bello bosque  y los pájaros rozaban mis senos con su pecho amarillo cantando siempre de dos en dos. Pero se agotó mi lozana paciencia  y volaron los cantos dejando una mala experiencia.  Ahora, hasta el suntuoso árbol opaca su color de montaña regia. 14 Cuartel  Clemencia Tariffa Rito Será el mismo culto elegante de siempre. No dejaré partir otro día más; si algo pensaran los espíritus al ver esta alma pecadora tal vez no me dejarían entrar. Lo importante si ayer no morí es que hoy me vuelvan a llamar. l lamar. 15 Cuartel  Clemencia Tariffa Detonación Me gusta oír cuando habla  y dice que un filamento de luna posee tanta luz como la Madre Oligarquía. Dice también que los peces nocturnos suelen eyacular de espalda a las estrellas, pero me enamora cuando su voz se cuela en mi garganta para decir cómo gritan cómo lloran los ingenuos proyectiles de una ráfaga enemiga. 16 Cuartel  Clemencia Tariffa Señoras Señoras con rostro plegable que ayer oísteis mis poemas  y esta mañana nos tropezamos en la calle. Me miráis de reojo como a un raro animal como a buitre verde,  y volteáis la cara meneando el caderaje musitando sandeces …¡vaya!... siento un placer casi morboso manteniendo esposas en ascuas. Parece mentira, pero, en mis poemas no figuran sus maridos. 17 Cuartel  Clemencia Tariffa  Azul  Volarás desnudo esta noche;  besarás la puerta, el escudo  y quién sabe si seas más feliz cuando veas un café en la mesa que solo tú puedes barajar.  Ven hoy a la misma hora, hoy que todo es azul. 18 Cuartel  Clemencia Tariffa Camino real Íbamos cantando por el camino real; a tu izquierda, viñedos, limones y maracuyás.  A mi derecha los frutales con dueños y sin capital. Sobre nuestras cabezas un helicóptero de inspección rompió la blanca nube con su vuelo de colibrí. Otro día cantaremos con misterio con más frenesí por el camino real. 19 Cuartel  Clemencia Tariffa Paz Qué silencio decente desde un cementerio gris, con un portón de hierro negro  y su mala hierba regada, con la tumba en mármol del camarada  y los ángeles en posición de consigna. Pero de pronto en la capilla las campanas vuelven a sonar.  Vi otro del partido, entró sin permiso  y desde esta noche dormirá con mucho respeto en los recuerdos de papel. 20 Cuartel  Clemencia Tariffa Sublevación Durante la rebelión los habitantes del Olimpo  jamás cambiaron su rutina. Los torsos herbáceos de los adolescentes se ofrecían para que pastaran los dulces pezones de las muchachas. Eran ingenuos cuerpos que destilando erotismo se enredaban fácilmente. Un buen día protesté  y…  bruscamente caí.  Ayer escuché por la radio que los demás dioses también cayeron. 21 Cuartel  Clemencia Tariffa Malla  Yo solo fui a reventar mis oídos, pero no más, escuchando que eran compañeros si del aguacero caían; no hubo balas, pero sí hombres, rojos y muertos. 22 Cuartel  Clemencia Tariffa Pájaro en distancia Con un clavo tocando la puerta me gritas: ¡Compañera, mataron al poeta!  Y qué dolor a las seis en punto porque a las cinco y media ya estaba de luto. Todo en la ruta serán caballos y terciopelo.  Yo tocaré tu cabeza -y qué extraño: ardiendo la tierra, sudas con pasiónNo bajaré esta frente dura, pero mi hombro te sentirá preguntando: ¿Camarada, usted no llora al poeta?  Aunque solo tire un clavel y una voz, aunque siga dando vueltas la luna de Dante, no puedo recoger un total de sangre en mis manos delgadas; mañana un camará otra gota dejará. 23 Cuartel  Clemencia Tariffa Misiva Todos los soles han de ser iguales tanto en las cartas como en las fábulas, ante todo, si quien escribe niebla en un país de maravillas tempranas. Y tal vez un malecón de algas conserve en mi cerebro verde como han vivido las letras en las mismas cartas leídas, pues si en realidad existe un dios, él más que nadie sabe que soy feliz de ser lo que soy, que desde que empecé a hacer arte jamás quise otra cosa diferente. Por supuesto, me siento más húmeda que una manzana rosada, rosada, después de leerte. Reconociendo Reconociendo ser más tímida, pero no por eso he olvidado las cigarras, ni mucho menos escribir poemas, por supuesto, cuando le escribo al poeta. 24 Cuartel  Clemencia Tariffa Trotando por el más verde y mullido de los pastos   Anoche Anoche salí al patio, patio, me sentí sentí observ observada ada;; recost recostéé las caderas sobre el húmedo césped y la cabeza reposó en la malva; el patio está lleno de malvas, sucede cada vez que llueve. Miré al cielo. Había un gran retazo de pana y en una esquina pendía la cacerola de aluminio más grande que jamás jamás haya haya visto visto caribe caribeño ño alguno alguno;; brilla brillaba ba tanto tanto como como acer aceroo cali calient ente. e. Esa Esa luna luna me mira miraba ba y me veía veía diminuta, ¡qué simpática debí parecerle! Pero la noche se fue poniendo helada. Me fui a acostar. En el techo de mi cuarto hay cuatro goteras; me gusta dormir libre de ropa; sobre la piel, mis vellos. Las gotas resbalan en fila india; justo encima del vientre cae una; es grande y fría; pero me enrosco, parezco un erizo marino, marino, redondo, crispado.   Amaneció y volví al patio. Ahora voy hasta el ciruelo macho; cómo me agrada masticar sus hojas. Entre los huequitos del milimetrado follaje he metido mis largas uñas, y un montón de florecillas que del guácimo se desprenden, caen precisas en la taza que mi otra mano ha formado. El sereno empieza ahora en octubre, pero sus tardes son tan calientes que aumentaron mi deseo de amar. Decido entrar, desnudarme y regar aceite para niños en mis ojos pintarrajeados. Luego recuesto mi delgado cuerpo en el  blando sofá, casi no lo siento; a veces creo que mi poroso cuerpo se confunde con la espuma. ¡Vaya si es delgado! Pero entras tú por el portón trasero como un caballo en corral ajeno. Y yo, que siempre, siempre estoy seca, voy  humedeciéndome; aguadas columnillas destila mi frente; procuro evitar tanto gemido, pero me confundo. Ya no sé si eres un potro, o simplemente vas trotando por el más  verde y mullido de mis pastos. 25 Cuartel  Clemencia Tariffa Luna temprana Sostengo la mano fuerte que la hoz del cielo pende; como los corazones estáticos que van colgando en las vitrinas. Nocturno, caracolito de playa, haz que no brille una lengua filosa  y que sea uniforme el vestido y la rosa. Siendo la estrella de esponja, luna, luna yo estoy con recelo. Luna, ¿qué fue de tu boina de enero? 26 Cuartel  Clemencia Tariffa Pétalo y flor No debería el sol  bajar su frente ya rizada si en mis frágiles manos deja un sueño, el beso y una lágrima. No debería la noche con sus cabellos pardos secar mi larga figura si en agualuna es mojada. No debería imitar al poeta un quebradizo pájaro amador. Si él, Pablo, crea el verso, la prosa, el pétalo y la flor. 27 Cuartel  Clemencia Tariffa Primera avenida  Aquí, desde la primera avenida, he visto cómo se transforma el sol en tono que de pronto desaparece; es el mar azul fuerte, sabroso a toda hora de días brillantes sin fin, de noche de olas serenas.  Aquí, desde la primera avenida, he tomado sus bellas manos tan suavemente hasta sus labios, en las tardes tan frágiles cuando su corazón se oscurece. 28 Cuartel  Clemencia Tariffa Capullito Mirando al sol descubrí que soy una criatura ciega,  buena alumna en el amor, pésima en matemáticas e impuntual para las citas. Si no es por el sol, no descubro que soy una extraña mariposa libérrima e indefensa con alas incendiadas sin preocuparme por morir, solo por libar al astuto girasol,  y volar, volar siempre firme mirando al sol. 29 Cuartel  Clemencia Tariffa Lo sé Es ella la que no puedo comparar con guitarra nueva controlando siempre las cuerdas si hoy te faltaran. Es ella la de ojos tiernos  y apasionados besos para quien está en la cama. Es ella rozando las cejas de la primavera. Es ella que si camina jamás protesta, p rotesta,  y lleva su labial zapote igualito al mío. 30 Cuartel  Clemencia Tariffa  Amistad Si nuestra amistad no fuese tan pura como el amor que hacemos clandestinamente, o tan clara como tus ojillos color castaño, o tan firme como esta luna de marfil que revolotea en mi país, de veras, no escribiría esta noche.  Yo, solo quiero tu amistad. 31 Cuartel  Clemencia Tariffa Criatura infiel Cerraré mi ventana azul porque no volverás a entrar.  Y eso, lo decidí ahora mirando esa luna plana como una oblea de maíz. ¡Ah, gato negruzco! No volverás a entrar porque eres criatura infiel de inteligencia desigual,  y eres audaz -recuerdoen techo ajeno pero no en mi ventana. 32 Cuartel  Clemencia Tariffa Claridad  Yo poseo la autoridad de veinte mariposas haciendo el amor,  yo sueño con libertad aleteando desde mi cama,  y también sé destilar veneno; claro que en usted es una lágrima en arena.  Yo, con hoja y lápiz le escribiré una carta con ilusiones y color, si aún puede ser.  Yo quiero amarlo mucho en una mañana clara como ayer.  Ven. Que si estás acostumbrado a huir  yo no quiero más soledad  y temor a la vez. 33 Cuartel  Clemencia Tariffa Ser Se viven cosas raras cuando se es poeta. Se es una flor en la que se ha derramado hiel,  y se tiene la convicción que un día no muy lejano saldrán alas que volarán como pájaros marinos para guardar así todo el aire en las manos. Se es niña, se es mujer, se es una flor, una paloma o simplemente, se es poeta. 34 Cuartel  Clemencia Tariffa Ojos Se ha gastado el amor que hicimos tan de mañana todas las mañanas. Huyó fugazmente la alegría.  Ya no volveré a mirar tus ojos que antes me enceguecían. Ni a ver cómo el sol de la tarde te imitaba día tras día en su caminar sereno, en su lluvia de fuego y melancolía, ese no-sé-qué que jamás entenderé. No me verás. No volveré a mirar tus ojos. 35 Cuartel  Clemencia Tariffa Pájaro Sueño y respiro una posición extraña en la hora de pájaros p ájaros malditos más oscura que tu mirada sincera más profunda que mi luna vacía, derramando la tragedia en tus canas que me deja caer otra noche en Taganga o… se olvide el color de una luna almidonada. 36 Cuartel  Clemencia Tariffa Mediodía  Abrí al ardiente mediodía mi raíz de nube azul; iba quemando los dedos de otra tímida noche sin fin; también tú te quedaste allí abriendo la camisa liviana, agradeciendo tu infidelidad. 37 Cuartel  Clemencia Tariffa Nácar Siento un deseo milenario, cálido a la vez, con el desespero sutil en ángel solitario; quiero que sepas, siendo un canto sincero, que soy miedo, sacrificio, vanidad,  y si puedo, lágrimas de oro en tus plumas de humedad  jurando ante un cielo sin venas; en anhelo, con odisea, perfume a media voz,  besaré tu boca de ángel en mi espejo. esp ejo.  Yo, llegaré al mar. 38 Cuartel  Clemencia Tariffa  Árbol  Aunque sin nombre me coma el tiempo, el día, la hora por dos años en desolación, seguiré pecando de una a otra boca así; mañana seré una magia transparente  y temblarán mis manos hasta el fin. 39 Cuartel  Clemencia Tariffa  Abril Porque te hablo sin verte todo se desbarata para mí. Si ya es tarde, caen los ojos en tristeza mojada. Si no es poeta, tampoco albañil, la noche será más helada; son lágrimas pesadas  borrando siempre lo que hice ayer. Lloraré en tu oficina, o en el taller,  y será mi voz la de otro ser. 40 Cuartel  Clemencia Tariffa Lectura Por eso leo, por el camarada corriente. Mano fuerte, luna firme, hoz hermosa; sabiendo que bajarás dos metros tú sentirás que la tierra es fría  y hasta melosa.  A esa hora que no habrá quién me acaricie, solamente volveré a empezar. Como el guerrero, la arandela en flores, apretaré la garganta. Otro día escucharé. 41 Cuartel  Clemencia Tariffa Cabaña Más del fuego, nunca podría olvidarme que seas un mal doctor.  Ya ni me enciende llorar en esta cabaña sin radio O prender todos los cigarrillos en un barrio del sur. 42 Cuartel  Clemencia Tariffa Pluma La plaza vieja de hojas secas, campanas; palomas y gorriones se aplacan con el agua de la noche. ¡Hum! Qué lindo es mirarlo de madrugada. Qué delicia en sus brazos ser la pluma encarcelada. Qué bello es despertar  y pensar inmediatamente que volverá íntegro de mi boca roja. 43 Cuartel  Clemencia Tariffa Gracias Gracias por la sinceridad de ser un amigo de mis tardes  y decir que no es la misma estrella la que hoy me mira con picardía, con envidia. Quizá te gusten mis huesos, pero en el horario que firmaste debes estar con ella. Sientes que no es amor de mañana sino un dilema de Pegaso; hoy tendrás los ojos como el anciano que mira un brasier. 44 Cuartel  Clemencia Tariffa  Amistad Maldije tu amistad cuando vi que no podías cabalgar, que era muy difícil para ti separar una carne limpia de una etílica sociedad.  Y hoy reconozco que continúo siendo la misma potranca cerrera que cometió un pequeño error con alguien que nunca será desobediente. Por eso hoy, y siempre, maldeciré tu amistad. 45 Cuartel  Clemencia Tariffa Enigma Quizá yo vuelva a ser feliz. De lo contrario, aspiro a nadar como el pez que se vuelve cuando ya no tiene brillo. O decida ser un astuto cangrejo que ignore otra matanza en la orilla. 46 Cuartel  Clemencia Tariffa  Vejez No miraré al gato enamorado. No escucharé la paloma de angustia. Ni desnudaré mi carne blanda. Ni prestaré mi piel para volver a soñar. No gritaré al infierno si no lo siento. Solo podré añorar un pocillo de hierbas. Si al levantarme, ya sé que me vestirán de ángel. 47 Cuartel  Clemencia Tariffa Patria Se derrite la tarde si hay un cuerpo de más. Pero tú no dices nada, ni siquiera imaginas las banderas que en otra ocasión te darían color en una tierra que ya se pregunta si pronto vendrá. 48 Cuartel  Clemencia Tariffa Paso fino Falta un minuto para llegar a la hora más tonta; ahora que la pared es más suicida, inocente y a la vez dura, no te volveré a imaginar,  y me colgaré otra flor en el monte de Venus sin dejar que pase otra tarde; será otra tarde sin sentirme culpable al verlo pasar, sin abrazar el paso de tu hora ni de la hora mía. 49 Cuartel  Clemencia Tariffa ¡Que viva la infidelidad! ¡Ah! luna que me estás mirando siempre de aceitosa piel, desde un caballo negro murmura sarcástica que jamás te pude ser fiel. Pero tú lo sabes lunita.  Yo nunca poseí esa virtud, mucho menos hoy  cuando las violetas pequeñas se juntan mudamente con los caracolitos ciegos que salen corriendo del río perseguidos por inocentes, para meterse como hojas largas en mi verde corazón que se derrama; mientras tanto, yo sigo gritando: ¡Ah, que viva la infidelidad! 50 Cuartel  Clemencia Tariffa Rumores No logro entender, estoy sentada en el quicio de la ventana caoba; sus peldaños son de barro. Oigo mi nombre por todos lados; repito, no logro entender qué pasa. Ni puedo ni debo pensar en los humanos. Debo sumergirme completa en el mar, no salir más y vivir allí con las medusas, pececillos, corales, o morir como las plantas marinas rodeada siempre de caracoles. Estoy triste; me iré por la callejuela que de aquí diviso. Caminaré calle arriba, seguramente encontraré una flor, una cayena, un fresco lirio. Creo que si me tocasen me tornaría polvo. p olvo. Polvo azul.  Así terminamos las mariposas. 51 Cuartel  Clemencia Tariffa Ciruelas maduras Existe qué diferencia grande cuando la ciruela espera a que el sol la madure. Pero su piel flácida y fogosa también (¡vaya qué lío!) se olvidó de besar la mía.  Agradezco pertinazmente mi comportamiento de ingenua al cerrar las ventanas del deseo; claro, presiento un cambio raro de esa cayena en el mar. Es algo que duele tan hondo. Por eso no dejaré de ser para él una tímida de otoño. Clemencia Tariffa: (Codazzi, Colombia, 1959) A sus ocho años fue traída por su madre a vivir al puerto de Santa Marta. Juan Carlos Vives Menotti le publicó en 1987 su libro El ojo de la noche , libro de precioso corte erótico difícilmente superable en nuestro país. Obtuvo en 1994 el Premio Premio Latinoameric Latinoamericano ano de Poesía Koeyú (Caracas) y el Premio de Poesía del Instituto de Cultura del Cesar. Cuartel  (2006) es su segundo y último libro ya que su deteriorada salud psíquica y física no le permite escribir más. Desde hace seis años vive recluida en una clínica mental de Santa Marta. 52 Cuartel  Clemencia Tariffa 53 Cuartel  Clemencia Tariffa Primera edición virtual: Agosto 11, 11, 2009 . Publica: "NTC ... Ediciones virtuales" virtuales " , http://ntc-ediciones-virtuales.blogspot.com/ (Allí listado de otras publicaciones)  NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog. http://ntcblog.blogspot.com/ blogspot.com/ [email protected] . Cali, Colombia. 54 Cuartel  Clemencia Tariffa 55
View more...
   EMBED

Share

  • Rating

  • Date

    March 2019
  • Size

    735.4KB
  • Views

    8,663
  • Categories

Preview only show first 6 pages with water mark for full document please download

Transcript

Está en la página 1de 55

Cuartel

Clemencia Tariffa

Cuartel

Clemencia Tariffa

-
-
Primera edición impresa: 2006. Mesosaurus-Exilio

Primera edición virtual: Agosto 11, 2009.
Autorizada por Hernán Vargascarreño
[email protected]
.
Publica: "NTC ... Ediciones virtuales" ,
http://ntc-ediciones-virtuales.blogspot.com/
Otro blog del grupo:
NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/
[email protected] . Cali, Colombia.
-
-
Más información y detalles sobre la poeta, este libro y sus
obras, ver: Cuartel. Poesía. Clemencia Tariffa.
http://ntc-libros-de-poesia.blogspot.com/2009_08_11_archive.html
-
-
-
-
-

2
Cuartel
Clemencia Tariffa

-
Presentación

Antes de que Clemencia cayera en el delirio y se exiliara
un poco en la sinrazón, apabullada además por la
epilepsia cada vez más traumática, lentamente le fui
comprando sus poemas -única manera de que me los
facilitara- los que fui guardando celosamente al darme
cuenta de la facilidad con que los perdía debido a su falta
de control sobre sí misma. El motivo no era solamente la
amistad que nos empezó a unir desde 1990, sino
especialmente la belleza de sus textos, los cuales bien
valía la pena proteger. En dos ocasiones, y sin su permiso,
envié algunos textos suyos a dos concursos: el de la
revista Koeyú, en Caracas, y el departamental de poesía
del Cesar, de donde era oriunda. El fallo del jurado de los
dos concursos la dio por ganadora y en Venezuela la
revista publicó seis de esos poemas. A Valledupar fue ella
misma a recibir el premio, lo gozó durante dos semanas y
regresó a Santa Marta como quien sale de un laberinto
iluminado.

Luego de la crisis total de Clemencia, sobre todo a raíz de
la muerte de Socorro, su abnegada madre –la única
persona en este mundo que veía de ella y que la
mantenía- logré reunir una parte de los tres libros que
siempre llevaba consigo y que borroneaba y corregía cada
vez que podía. Recuerdo sus títulos: ¡Que viva la
infidelidad!, País de libélulas y Cuartel. Siete años hace
que los guardo como un fardo solo hecho de bellezas.
Ahora que sus poemas pueden alzar vuelo en la presente
edición, no me queda más que el placer de compartirlos
con los posibles lectores en honor al recuerdo de haber
sido amigo y protector de Clemencia durante un trecho
del camino. El tiempo, juez de todo lo terrenal, no me
sobresalta porque estoy seguro de que la belleza y la
validez de sus poemas sabrán remontar fácilmente los
límites y los senderos que nos son vedados presentir.

Hernán Vargascarreño

-
-
-

3
Cuartel
Clemencia Tariffa

Palabras para el acto de desagravio a la poeta
Clemencia Tariffa

Hay un poema de Clemencia Tariffa que me llama la
atención. Se titula Misiva. Es un texto a la vez coloquial y
hermético, iluminador y misterioso. Comienza con este
magnífico verso: Todos los soles han de ser iguales tanto
en las cartas como en las fábulas. Y continúa con lo que,
a mi manera de ver, es una incuestionable aceptación de
su destino como poeta, una confesión de amor por el
oficio y por la vida: Pues si en realidad existe un dios, él
más que nadie sabe que soy feliz de ser lo que soy, que
desde que empecé a hacer arte jamás quise otra cosa
diferente. Pienso que es este escueto reconocimiento de
su elección por la creación lo que despierta mi
admiración por este poema, lo que me hace festejarlo.

He leído, igualmente, otros textos de Clemencia, y tanto
esos como el que he citado, delatan -y en esto quiero
hacer énfasis- a una persona con una sensibilidad
riquísima y con un pensamiento, sí, difícil si se quiere,
pero lúcido. Toda su obra denuncia a una mujer y a un
temperamento que nació para crear y no para destruir,
para defender la vida antes que la muerte; a una poeta
que delira por lo que vale la pena delirar, por el afán de
frenesí, por el ansia de asombro, por la necesidad de
revelarse tal como es, sin renuncias ni fingimientos. Yo
deseo, hoy, con estas escasas pero comprometidas
palabras, saludar a la poeta y a sus poemas. Saludar a
quien, intuyo, reconoce ante los disparates adversos que
le presenta la vida, que el artista nació ante todo para
comprender y no para ser comprendido. Y me uno a este
acto de desagravio y afecto con la convicción de quien
también ha experimentado las dificultades que conlleva,
en nuestro país, vivir y escribir.

Poeta, un día todos los soles habrán de ser iguales tanto
en las cartas como en las fábulas.

Su amiga:

María Mercedes Carranza

-
-
-
-

4
Cuartel
Clemencia Tariffa

-

Chantaje

Que se alboroten lindas mariposas
sobre nuestros cerebros cálidos
mientras van los pensamientos
que tanto amo
chantajeando un país entero,
y por los corredores oscuros
se incendien siempre
un par de senos pequeños
entre sus manos jugosas.

5
Cuartel
Clemencia Tariffa

Vacío

En las noches
de mis días,
maullando,
mendigo
un trocito de luna.

¿Y qué he conseguido?

6
Cuartel
Clemencia Tariffa

Quiero

Quiero un decreto inocente
con palabras llenas de azúcar.
Quiero un amante menos letrado
que bese mi espalda,
mi ombligo y mi trenza.

Quiero un país amando la hierba.
Claro que si hay otra imagen
-lo digo al hablar dormida-
quiero despertar en su poesía
o en su alma velluda.

7
Cuartel
Clemencia Tariffa

Mayo

Ven a mí
hoy día de las flores,
que en mi patio
han nacido diezdeldías
y se desgajan las granadas,
así como en el campo
han crecido las lluvias de oro,
los azahares y clavellinas.

Ven a mí,
hoy día de las flores,
que mañana
de tanto ahuyentar la primavera
quizá no vuelvan a crecer las trinitarias.

8
Cuartel
Clemencia Tariffa

Brillo

Esperanza en la noche,
Clemencia intacta,
sal en mi sábana dorada.
Por favor, no dejes horas en casa
ni el reloj que tanto molesta,
pues no sería agradable
que el amor
estuviese contado con agujas.

9
Cuartel
Clemencia Tariffa

Calor

Después de correr las cortinas
no acepto la idea
de haber cerrado mis labios,
mucho menos
haberme enamorado.

Los huesos me reclaman:
¿Por qué respiré tanto fuego
por este militante del amor?

Pero con la misma fuerza
yo sé odiar
y tirar calladamente una flor
creando así el dilema necesario
entre el sol y la estrella.

…no sería honrado
amar de otra manera.

10
Cuartel
Clemencia Tariffa

Vigilia

Brótame o quémame,
enlunémonos hasta la punta del alma,
quiébrame bajo las nubes violetas,
sin resistencia quiero ser tuya.

No permitas que me retire
en esta madrugada
cuando ya se ha hinchado el pecho
y siento cansado y erecto
todo este cuerpo
que saboreó las balas.

11
Cuartel
Clemencia Tariffa

Ahora

Tómame ahora que aún
no tengo peso en los años.

Ahora que tu promesa no es amarga
y la edad, aunque igual,
no imagina cobre en el amor
para atar la misma barra
en el mismo bar.

Ahora que la codicia
no ha goteado el corazón fiel.

Ahora
cuando aún puedo decir Sí.

12
Cuartel
Clemencia Tariffa

Carta de la ansiedad

Señora:
Cómo haría para decirle
que cuando usted está a mi lado
yo quisiera gritarle
que de su marido estoy enamorada
y los instintos me van devorando.

Señora:
por su marido me detuve en dulce sueño
para convertirme por momento en fiera.
Mas no se preocupe señora:
él ni siquiera lo sabe.
Y yo soy incapaz de insinuarle,
fue la musa de Shakespeare
la que amablemente estuvo enamorada.

¡Ay señora de canción común!
Cómo le diría sin ofenderla
que usted ya no me inspira respeto
ni cuando la miro besando a… su marido;
yo solo aspiro a ser ladrona
en ese rico trigal del que usted es dueña
-y desde hace rato compró-
Pero si deja de cuidarlo
robaré limpiamente su más dorado grano.
En mí el resentimiento se va hinchando.

Eso sí.
No se asuste mi señora
si las campanas cambiaron de tono,
que no es mi corazón el que está repicando,
solamente las agujas que ya no soportan el silencio
y por eso quieren salir del pecho.

Disculpe usted, señora.

13
Cuartel
Clemencia Tariffa

Paciencia regia

Mi sentir está dividido.
Antes era un bello bosque
y los pájaros rozaban mis senos
con su pecho amarillo
cantando siempre de dos en dos.
Pero se agotó mi lozana paciencia
y volaron los cantos
dejando una mala experiencia.
Ahora, hasta el suntuoso árbol
opaca su color de montaña regia.

14
Cuartel
Clemencia Tariffa

Rito

Será el mismo culto elegante de siempre.
No dejaré partir otro día más;
si algo pensaran los espíritus
al ver esta alma pecadora
tal vez no me dejarían entrar.
Lo importante si ayer no morí
es que hoy me vuelvan a llamar.

15
Cuartel
Clemencia Tariffa

Detonación

Me gusta oír cuando habla
y dice
que un filamento de luna
posee tanta luz
como la Madre Oligarquía.
Dice también
que los peces nocturnos
suelen eyacular de espalda
a las estrellas,
pero me enamora cuando su voz
se cuela en mi garganta
para decir cómo gritan
cómo lloran
los ingenuos proyectiles
de una ráfaga enemiga.

16
Cuartel
Clemencia Tariffa

Señoras

Señoras con rostro plegable
que ayer oísteis mis poemas
y esta mañana
nos tropezamos en la calle.

Me miráis de reojo
como a un raro animal
como a buitre verde,
y volteáis la cara
meneando el caderaje
musitando sandeces
…¡vaya!...
siento un placer casi morboso
manteniendo esposas en ascuas.
Parece mentira, pero,
en mis poemas
no figuran sus maridos.

17
Cuartel
Clemencia Tariffa

Azul

Volarás desnudo esta noche;
besarás la puerta,
el escudo
y quién sabe si seas más feliz
cuando veas un café en la mesa
que solo tú puedes barajar.

Ven hoy a la misma hora,
hoy que todo es azul.

18
Cuartel
Clemencia Tariffa

Camino real

Íbamos cantando
por el camino real;
a tu izquierda, viñedos,
limones y maracuyás.
A mi derecha los frutales
con dueños y sin capital.

Sobre nuestras cabezas
un helicóptero de inspección
rompió la blanca nube
con su vuelo de colibrí.

Otro día cantaremos
con misterio
con más frenesí
por el camino real.

19
Cuartel
Clemencia Tariffa

Paz

Qué silencio decente
desde un cementerio gris,
con un portón de hierro negro
y su mala hierba regada,
con la tumba en mármol del camarada
y los ángeles en posición de consigna.

Pero de pronto en la capilla
las campanas vuelven a sonar.
Vi otro del partido, entró sin permiso
y desde esta noche dormirá con mucho respeto
en los recuerdos de papel.

20
Cuartel
Clemencia Tariffa

Sublevación

Durante la rebelión
los habitantes del Olimpo
jamás cambiaron su rutina.
Los torsos herbáceos
de los adolescentes
se ofrecían
para que pastaran
los dulces pezones
de las muchachas.
Eran ingenuos cuerpos
que destilando erotismo
se enredaban fácilmente.
Un buen día protesté
y…
bruscamente caí.
Ayer escuché por la radio
que los demás dioses
también cayeron.

21
Cuartel
Clemencia Tariffa

Malla

Yo solo fui a reventar
mis oídos, pero no más,
escuchando que eran compañeros
si del aguacero caían;
no hubo balas,
pero sí hombres,
rojos y muertos.

22
Cuartel
Clemencia Tariffa

Pájaro en distancia

Con un clavo tocando la puerta
me gritas: ¡Compañera, mataron al poeta!
Y qué dolor a las seis en punto
porque a las cinco y media ya estaba de luto.
Todo en la ruta serán caballos y terciopelo.
Yo tocaré tu cabeza -y qué extraño:
ardiendo la tierra, sudas con pasión-
No bajaré esta frente dura,
pero mi hombro te sentirá preguntando:
¿Camarada, usted no llora al poeta?
Aunque solo tire un clavel y una voz,
aunque siga dando vueltas la luna de Dante,
no puedo recoger un total de sangre
en mis manos delgadas;
mañana un camará
otra gota dejará.

23
Cuartel
Clemencia Tariffa

Misiva

Todos los soles han de ser iguales tanto en las cartas
como en las fábulas, ante todo, si quien escribe niebla en
un país de maravillas tempranas. Y tal vez un malecón de
algas conserve en mi cerebro verde como han vivido las
letras en las mismas cartas leídas, pues si en realidad
existe un dios, él más que nadie sabe que soy feliz de ser
lo que soy, que desde que empecé a hacer arte jamás
quise otra cosa diferente.

Por supuesto, me siento más húmeda que una manzana
rosada, después de leerte. Reconociendo ser más tímida,
pero no por eso he olvidado las cigarras, ni mucho menos
escribir poemas, por supuesto, cuando le escribo al poeta.

24
Cuartel
Clemencia Tariffa

Trotando por el más verde y mullido de los pastos

Anoche salí al patio, me sentí observada; recosté las
caderas sobre el húmedo césped y la cabeza reposó en la
malva; el patio está lleno de malvas, sucede cada vez que
llueve. Miré al cielo. Había un gran retazo de pana y en
una esquina pendía la cacerola de aluminio más grande
que jamás haya visto caribeño alguno; brillaba tanto
como acero caliente. Esa luna me miraba y me veía
diminuta, ¡qué simpática debí parecerle!

Pero la noche se fue poniendo helada. Me fui a acostar.
En el techo de mi cuarto hay cuatro goteras; me gusta
dormir libre de ropa; sobre la piel, mis vellos. Las gotas
resbalan en fila india; justo encima del vientre cae una; es
grande y fría; pero me enrosco, parezco un erizo marino,
redondo, crispado.

Amaneció y volví al patio. Ahora voy hasta el ciruelo
macho; cómo me agrada masticar sus hojas. Entre los
huequitos del milimetrado follaje he metido mis largas
uñas, y un montón de florecillas que del guácimo se
desprenden, caen precisas en la taza que mi otra mano ha
formado.

El sereno empieza ahora en octubre, pero sus tardes son
tan calientes que aumentaron mi deseo de amar. Decido
entrar, desnudarme y regar aceite para niños en mis ojos
pintarrajeados. Luego recuesto mi delgado cuerpo en el
blando sofá, casi no lo siento; a veces creo que mi poroso
cuerpo se confunde con la espuma. ¡Vaya si es delgado!
Pero entras tú por el portón trasero como un caballo en
corral ajeno. Y yo, que siempre, siempre estoy seca, voy
humedeciéndome; aguadas columnillas destila mi frente;
procuro evitar tanto gemido, pero me confundo. Ya no sé
si eres un potro, o simplemente vas trotando por el más
verde y mullido de mis pastos.

25
Cuartel
Clemencia Tariffa

Luna temprana

Sostengo la mano fuerte
que la hoz del cielo pende;
como los corazones estáticos
que van colgando en las vitrinas.
Nocturno, caracolito de playa,
haz que no brille una lengua filosa
y que sea uniforme el vestido y la rosa.
Siendo la estrella de esponja,
luna, luna yo estoy con recelo.
Luna, ¿qué fue de tu boina de enero?

26
Cuartel
Clemencia Tariffa

Pétalo y flor

No debería el sol
bajar su frente ya rizada
si en mis frágiles manos
deja un sueño,
el beso y una lágrima.

No debería la noche
con sus cabellos pardos
secar mi larga figura
si en agualuna es mojada.

No debería imitar al poeta
un quebradizo pájaro amador.
Si él, Pablo, crea el verso,
la prosa, el pétalo y la flor.

27
Cuartel
Clemencia Tariffa

Primera avenida

Aquí, desde la primera avenida,
he visto cómo se transforma el sol
en tono que de pronto desaparece;

es el mar azul fuerte,
sabroso a toda hora
de días brillantes sin fin,
de noche de olas serenas.
Aquí, desde la primera avenida,
he tomado sus bellas manos
tan suavemente hasta sus labios,
en las tardes tan frágiles
cuando su corazón se oscurece.

28
Cuartel
Clemencia Tariffa

Capullito

Mirando al sol descubrí
que soy una criatura ciega,
buena alumna en el amor,
pésima en matemáticas
e impuntual para las citas.
Si no es por el sol, no descubro
que soy una extraña mariposa
libérrima e indefensa
con alas incendiadas
sin preocuparme por morir,
solo por libar
al astuto girasol,
y volar, volar siempre firme
mirando al sol.

29
Cuartel
Clemencia Tariffa

Lo sé

Es ella la que no puedo
comparar con guitarra nueva
controlando siempre las cuerdas
si hoy te faltaran.
Es ella la de ojos tiernos
y apasionados besos
para quien está en la cama.
Es ella rozando las cejas de la primavera.
Es ella que si camina jamás protesta,
y lleva su labial zapote
igualito al mío.

30
Cuartel
Clemencia Tariffa

Amistad

Si nuestra amistad
no fuese tan pura
como el amor
que hacemos clandestinamente,
o tan clara
como tus ojillos color castaño,
o tan firme
como esta luna de marfil
que revolotea en mi país,
de veras,
no escribiría esta noche.
Yo, solo quiero tu amistad.

31
Cuartel
Clemencia Tariffa

Criatura infiel

Cerraré mi ventana azul
porque no volverás a entrar.
Y eso,
lo decidí ahora
mirando esa luna plana
como una oblea de maíz.

¡Ah, gato negruzco!
No volverás a entrar
porque eres criatura infiel
de inteligencia desigual,
y eres audaz -recuerdo-
en techo ajeno
pero no en mi ventana.

32
Cuartel
Clemencia Tariffa

Claridad

Yo poseo la autoridad
de veinte mariposas
haciendo el amor,
yo sueño con libertad
aleteando desde mi cama,
y también sé destilar veneno;
claro que en usted
es una lágrima en arena.

Yo, con hoja y lápiz
le escribiré una carta
con ilusiones y color,
si aún puede ser.

Yo quiero amarlo mucho
en una mañana clara como ayer.
Ven.
Que si estás acostumbrado a huir
yo no quiero más soledad
y temor a la vez.

33
Cuartel
Clemencia Tariffa

Ser

Se viven cosas raras
cuando se es poeta.

Se es una flor
en la que se ha derramado hiel,
y se tiene la convicción
que un día no muy lejano
saldrán alas
que volarán como pájaros marinos
para guardar así
todo el aire en las manos.

Se es niña, se es mujer,
se es una flor, una paloma
o simplemente, se es poeta.

34
Cuartel
Clemencia Tariffa

Ojos

Se ha gastado el amor
que hicimos tan de mañana
todas las mañanas.

Huyó fugazmente la alegría.
Ya no volveré a mirar tus ojos
que antes me enceguecían.
Ni a ver cómo el sol de la tarde
te imitaba día tras día
en su caminar sereno,
en su lluvia de fuego y melancolía,
ese no-sé-qué
que jamás entenderé.

No me verás.
No volveré a mirar tus ojos.

35
Cuartel
Clemencia Tariffa

Pájaro

Sueño y respiro una posición extraña
en la hora de pájaros malditos
más oscura que tu mirada sincera
más profunda que mi luna vacía,
derramando la tragedia en tus canas
que me deja caer otra noche en Taganga
o… se olvide el color de una luna almidonada.

36
Cuartel
Clemencia Tariffa

Mediodía

Abrí al ardiente mediodía
mi raíz de nube azul;
iba quemando los dedos
de otra tímida noche sin fin;
también tú te quedaste allí
abriendo la camisa liviana,
agradeciendo tu infidelidad.

37
Cuartel
Clemencia Tariffa

Nácar

Siento un deseo milenario, cálido a la vez,
con el desespero sutil en ángel solitario;

quiero que sepas, siendo un canto sincero,
que soy miedo, sacrificio, vanidad,
y si puedo, lágrimas de oro
en tus plumas de humedad
jurando ante un cielo sin venas;

en anhelo, con odisea,
perfume a media voz,
besaré tu boca de ángel en mi espejo.
Yo,
llegaré al mar.

38
Cuartel
Clemencia Tariffa

Árbol

Aunque sin nombre
me coma el tiempo,
el día, la hora
por dos años en desolación,
seguiré pecando de una a otra boca así;
mañana seré una magia transparente
y temblarán mis manos hasta el fin.

39
Cuartel
Clemencia Tariffa

Abril

Porque te hablo sin verte
todo se desbarata para mí.
Si ya es tarde, caen los ojos
en tristeza mojada.
Si no es poeta, tampoco albañil,
la noche será más helada;
son lágrimas pesadas
borrando siempre lo que hice ayer.
Lloraré en tu oficina, o en el taller,
y será mi voz la de otro ser.

40
Cuartel
Clemencia Tariffa

Lectura

Por eso leo, por el camarada corriente.
Mano fuerte, luna firme, hoz hermosa;
sabiendo que bajarás dos metros
tú sentirás que la tierra es fría
y hasta melosa.
A esa hora que no habrá quién me acaricie,
solamente volveré a empezar.
Como el guerrero, la arandela en flores,
apretaré la garganta.
Otro día escucharé.

41
Cuartel
Clemencia Tariffa

Cabaña

Más del fuego,
nunca podría olvidarme
que seas un mal doctor.
Ya ni me enciende
llorar en esta cabaña sin radio

O prender todos los cigarrillos
en un barrio del sur.

42
Cuartel
Clemencia Tariffa

Pluma

La plaza vieja
de hojas secas, campanas;
palomas y gorriones se aplacan
con el agua de la noche.
¡Hum! Qué lindo es mirarlo de madrugada.
Qué delicia en sus brazos
ser la pluma encarcelada.
Qué bello es despertar
y pensar inmediatamente
que volverá íntegro
de mi boca roja.

43
Cuartel
Clemencia Tariffa

Gracias

Gracias por la sinceridad
de ser un amigo de mis tardes
y decir que no es la misma estrella
la que hoy me mira
con picardía, con envidia.
Quizá te gusten mis huesos,
pero en el horario que firmaste
debes estar con ella.
Sientes que no es amor de mañana
sino un dilema de Pegaso;
hoy tendrás los ojos
como el anciano
que mira un brasier.

44
Cuartel
Clemencia Tariffa

Amistad

Maldije tu amistad
cuando vi que no podías cabalgar,
que era muy difícil para ti
separar una carne limpia
de una etílica sociedad.

Y hoy reconozco
que continúo siendo
la misma potranca cerrera
que cometió un pequeño error
con alguien que nunca
será desobediente.

Por eso hoy, y siempre,
maldeciré tu amistad.

45
Cuartel
Clemencia Tariffa

Enigma

Quizá yo vuelva a ser feliz.
De lo contrario, aspiro a nadar
como el pez que se vuelve
cuando ya no tiene brillo.
O decida ser un astuto cangrejo
que ignore otra matanza
en la orilla.

46
Cuartel
Clemencia Tariffa

Vejez

No miraré al gato enamorado.
No escucharé la paloma de angustia.
Ni desnudaré mi carne blanda.
Ni prestaré mi piel para volver a soñar.

No gritaré al infierno si no lo siento.

Solo podré añorar
un pocillo de hierbas.
Si al levantarme, ya sé
que me vestirán de ángel.

47
Cuartel
Clemencia Tariffa

Patria

Se derrite la tarde
si hay un cuerpo de más.
Pero tú no dices nada,
ni siquiera imaginas las banderas
que en otra ocasión te darían color
en una tierra
que ya se pregunta si pronto vendrá.

48
Cuartel
Clemencia Tariffa

Paso fino

Falta un minuto
para llegar a la hora más tonta;
ahora que la pared es más suicida,
inocente y a la vez dura,
no te volveré a imaginar,
y me colgaré otra flor
en el monte de Venus
sin dejar que pase otra tarde;

será otra tarde
sin sentirme culpable
al verlo pasar,
sin abrazar el paso de tu hora
ni de la hora mía.

49
Cuartel
Clemencia Tariffa

¡Que viva la infidelidad!

¡Ah! luna que me estás mirando
siempre de aceitosa piel,
desde un caballo negro
murmura sarcástica
que jamás te pude ser fiel.

Pero tú lo sabes lunita.
Yo nunca poseí esa virtud,
mucho menos hoy
cuando las violetas pequeñas
se juntan mudamente
con los caracolitos ciegos
que salen corriendo del río
perseguidos por inocentes,
para meterse como hojas largas
en mi verde corazón que se derrama;
mientras tanto, yo sigo gritando:

¡Ah, que viva la infidelidad!

50
Cuartel
Clemencia Tariffa

Rumores

No logro entender,
estoy sentada
en el quicio de la ventana caoba;
sus peldaños son de barro.
Oigo mi nombre por todos lados;
repito, no logro entender qué pasa.
Ni puedo ni debo pensar en los humanos.
Debo sumergirme completa en el mar,
no salir más y vivir allí con las medusas,
pececillos, corales,
o morir como las plantas marinas
rodeada siempre de caracoles.
Estoy triste; me iré por la callejuela que de aquí diviso.
Caminaré calle arriba, seguramente encontraré una flor,
una cayena, un fresco lirio.
Creo que si me tocasen me tornaría polvo. Polvo azul.
Así terminamos las mariposas.

51
Cuartel
Clemencia Tariffa

Ciruelas maduras

Existe qué diferencia grande
cuando la ciruela espera
a que el sol la madure.
Pero su piel flácida y fogosa también
(¡vaya qué lío!) se olvidó de besar la mía.

Agradezco pertinazmente
mi comportamiento de ingenua
al cerrar las ventanas del deseo;
claro, presiento un cambio raro
de esa cayena en el mar.

Es algo que duele tan hondo.
Por eso no dejaré de ser para él
una tímida de otoño.

Clemencia Tariffa:

(Codazzi, Colombia, 1959) A sus ocho años fue
traída por su madre a vivir al puerto de Santa
Marta. Juan Carlos Vives Menotti le publicó en
1987 su libro El ojo de la noche, libro de precioso
corte erótico difícilmente superable en nuestro
país. Obtuvo en 1994 el Premio Latinoamericano
de Poesía Koeyú (Caracas) y el Premio de Poesía
del Instituto de Cultura del Cesar.

Cuartel (2006) es su segundo y último libro ya
que su deteriorada salud psíquica y física no le
permite escribir más. Desde hace seis años vive
recluida en una clínica mental de Santa Marta.

52
Cuartel
Clemencia Tariffa

53
Cuartel
Clemencia Tariffa

-
Primera edición virtual: Agosto 11, 2009
.
Publica:
"NTC ... Ediciones virtuales" ,
http://ntc-ediciones-virtuales.blogspot.com/
(Allí listado de otras publicaciones)
NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/
[email protected] . Cali, Colombia.

54
Cuartel
Clemencia Tariffa

55

Intereses relacionados